São Paulo.- Clubes, deportistas y políticos brasileños expresaron este viernes su pesar por la muerte de Oscar Schmidt, quien falleció a los 68 años, y destacaron su legado como una de las grandes figuras del baloncesto mundial.
El exjugador es recordado por su récord histórico de 49.737 puntos anotados, además de su extensa carrera internacional y su impacto en la selección brasileña.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó en un comunicado que Schmidt fue un ejemplo de obstinación, talento y amor por la camiseta nacional.
También expresó su solidaridad con la familia del deportista y con las legiones de aficionados que lo acompañaron durante su trayectoria.

Reacciones del deporte brasileño
La exjugadora Hortencia Marcari, una de las grandes figuras del baloncesto femenino, calificó a Schmidt como un “ícono y referencia generacional” en declaraciones a la cadena GloboNews.
Por su parte, el exjugador de la NBA Anderson Varejão destacó en redes sociales el impacto del legendario atleta y agradeció los momentos compartidos en la selección nacional.
Los clubes donde jugó también reaccionaron con mensajes de reconocimiento tras conocerse su fallecimiento en un hospital de la región metropolitana de São Paulo, luego de un malestar súbito.
Legado deportivo y trayectoria histórica
El Palmeiras de São Paulo resaltó el talento excepcional de Schmidt, mientras que el Flamengo de Río de Janeiro afirmó que su legado “trasciende el deporte e inspira a generaciones”.
La Confederación Brasileña de Baloncesto (CBB) lo definió como el “símbolo absoluto del deporte”, destacando que “redefinió los límites de lo posible”.
El organismo recordó además que Schmidt rechazó en su momento competir en la NBA, ya que las reglas de la época le impedían representar a Brasil, su máxima prioridad deportiva.
La CBB subrayó que su figura “elevó el nombre de Brasil en el escenario internacional” y que su muerte representa el cierre de una era dorada del baloncesto brasileño.
- Apodado “Mano Santa”, Schmidt participó en cinco Juegos Olímpicos, entre Moscú 1980 y Atlanta 1996, consolidando una carrera de más de dos décadas.
Entre sus logros más destacados figura la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987, cuando Brasil venció a Estados Unidos en la final, y el bronce en el Mundial de Filipinas 1978.